Hacía tíempo que Dániel no pasaba por la Cámara de los Elegidos del castillo de los estocásticos. Últimamente no le venían de su casa más que disgustos. Él, que tan a gusto se movía en su nube de excelencia, premios y alabanzas (tan bien diseminadas por los órganos de propaganda de Chorches), no podía sino sentir pesar cuando le llegaban noticias de su propia casta (y eso que últimamente se sentía más Chicago que Estocástico).
En la tranquilidad de la Cámara de los Elegidos reflexionaba con su fiel Despuntado. “¡Qué duro es el papel de líder de la manada!. Por más que nos afanemos en transmitir los valores de Hirchs, al final las nuevas generaciones nunca están a la altura de las circunstancias. Mira Alfanje, su única misión era infiltrarse entre los Desafectos y averiguar quien anda detrás del infesto pasquín y ha fracasado. Y ahora que la Justa Electoral está olvidada, la verdad, ya no me sirve para nada. No va a pasar de aprendiz en toda su vida. Discrieto no ha sido capaz de meter en verada a los estocásticos críticos. Ha sido un Jefe de Armas ineficaz. Escoming, después de todo lo que he peleado por él, sigue sin involucrarse en impartir disciplina entre los jóvenes holgazanes, solo se interesa por sus bisnes. Elvirilla y Ruaca no solo no están a la altura de las circunstancias, sino que incluso a veces se permiten discrepar en público de mis decisiones. ¡Después de darles premios y honores que no merecían…!”
“No te castigues Dániel, ya sabes que la ingratitud está en los genes de todos los habitantes de Carloszree, y nos llega ahora a nuestra propia casa. La gente es insaciable y cuanto más les dás, más quieren y siempre pensarán que no son dádivas, sino méritos propios”, susurró Despuntado. Y añadió “mira el caso de Cilantra”.
“¿Qué quieres decir con lo de Cilantra?”, saltó Dániel como movido por un resorte.
“Pues eso, con el pastizal de vellón que se está llevando en sus tareas de Mamporrera y encima no hace más que darme la matraca con lo de su promoción a Promujer” respondió Despuntado.
“¡Cilantra es de la vieja guardia, y los servicios prestados al Rey no pueden valorarse!!!”, aulló el Rey, “tiene que ser Promujer”.
“Pero Dániel, Cilantra ahora tiene carácter de Servidumbre y se hace complejo que pueda concursar para ser Promujer”
“¿Acaso importan las reglas?. ¿No es acaso el Rey quien nombra y desnombra a quien el Rey considera oportuno?. La desnombramos para que pueda acceder a Promujer y cuando alcance ese status la volvemos a nombrar Mamporrera”.
“Pero Dániel, eso va a traer muchas críticas a tu gestión. No podemos presumir de azote de la endogamia y luego en nuestra propia casa…” osó decir Despuntado. Inmediatamente se arrepintió.
Dániel le dirigió una mirada acerada y dijo con solemnidad:
“¿Tu también Bruto?”.
Despuntado supo en ese momento que Dániel podía también ser implacable con él y sintió miedo.
(CONTINUARÁ)