sábado, 26 de marzo de 2011

Capítulo 28: El recuento y la victoria pírrica de Dániel

Durante el recuento, solo Dániel y Despuntado estaban tranquilos. Los ministros bárbaros habían vuelto a Lega a controlar allí la situación. Amanuense, por si acaso, siguió el recuento desde el castillo de los Hombres Puros. Murete estaba cerca de Dániel, muy cerca, hecho un ovillo de puro nervio. Daba un poco de pena y parecía un osito de peluche. A Chorches y Pilastra, en un momento del conteo donde parecía que Duplo se acercaba, se las llevó un carricoche del sistema público de curandería después de administrarles una tila en vena. También Walthari fue presa de los nervios y hubo unos instantes donde quedó traspuesta. Cuando el estado tensional le superaba entraba en un trance pseudiepiléptico que provocaba que en sus orbitas oculares solo se apreciara una mancha blanca. Y repetía en voz baja: “cronograma, cronograma, cronograma,…”. Estaba allí de pie, pero hacía rato que no sentía ni padecía. Cuando Despuntado se percataba de la situación le daba, bien una colleja, bien un pescozón que le devolvía a la realidad.

Escoming también andaba por allí, pero no entendía muy bien a qué obedecía todo ese circo. En un determinado momento le preguntó a Dániel: “¿esto es una especie de encuesta?”.
Cuando finalmente aparecieron los resultados de Lega, Dániel miró de forma cómplice a Despuntado, que asentía. “Tienes que ir aprendiendo, Despuntado. Dentro de cuatro años habrá que utilizar toda esta experiencia para que pueda perpetuarme a través tuyo”.

Muy cerca de allí, Duplo y sus seguidores, veían como todos sus esfuerzos se les iban yendo de las manos. Mucho más lejos, en Colmenalejos,  Poissons seguía el recuento desde su Palacio, rodeado de parte de sus apóstoles. Tenía preparada una caja de Cohartas que guardaba para una ocasión como esta y varias botellas de Zarzhú, un agua de fuego hecha de malta que era la bebida favorita de uno de sus apóstoles más cercanos, el siniestro Müller, y al ver que la situación era irreversible para sus intereses, decidió que de todas formas se fumaría un Cohartas. “Este Lucien la ha vuelto a cagar”, pensó, cuando todos a su alrededor pensaban que el que la había pifiado era él, en su desmedido afán de controlarlo todo.

Cuando solo quedaba por contar los apoyos de los estudiantes de Geta, ya se veía que pese a que el resultado iba a ser muy ajustado, la balanza caería del lado del Rey. Pero el recuento era lento y eso permitió que todos los ministros, viceministros, secuaces, aduladores y otros especímenes de distinto pelaje, empezaran a desfilar por allí, en mitad de un murmullo de entusiasmo. Por allí cayeron Farfolla y Dogo. Incluso algunos artistas renegados, como Dádiva de la Misericordia que en su día fue una gran protegida de Poissons, pero que ahora se sentía más beneficiada por Dániel. Cuando la cosa era más que segura, también aparecieron Goldado con Amanuense, junto con otros Hombres Puros PD’s.

Cuando ya prácticamente se daba por hecha la victoria, Dániel se retiró con cierta discreción al Salón del Trono. Allí se sentó, cerró los ojos y empezó a pronunciar “excelencia, excelencia, excelencia”. Estaba ensimismado repitiendo su mantra, hasta que un fuerte rumor empezó a a tronar a través de las ventanas. Entró de repente Despuntado que abrió las ventanas mientras le decía: “Dániel, quieren verte, que saludes”. El ruido era ensordecedor. Y levantándose lentamente, con parsimonia, disfrutando del momento, se acercó a la ventana. Debajo, a lo largo de la explanada de las Promociones había cien filas de guardianes de la excelencia, perfectamente formados y alineados de cincuenta en fondo y gritando al unísono: “Gi-si-er,  gi-si-er,  gi-si-er”.
"Con que Daniel el Breve... je, je, je. Ahora se van a enterar", pensó.

(CONTINUARÁ)

viernes, 25 de marzo de 2011

Capítulo 27: El día de la Justa

El día de la Justa Electoral, Dániel no las tenía todas consigo. Las cuentas no terminaban de salirle. Por eso ordenó a algunos de sus ministros y responsables de haciendas que intentaran movilizar, unos a prohombres e hidalgos, otros a sirvientes, y aquel que tuviera labores de tipo magistral, que aprovechara para llevar de la mano a los estudiantes a las urnas. ¿Acaso no era el proceder de los secuaces de Duplo en Colmenalejos? Pero aun así, la cosa no estaba muy clara, por lo que el mismo Dániel tuvo que emplearse a fondo.
A media mañana discutía con Despuntado las distintas posibilidades, y al final se les hizo la luz. En Geta había poco que hacer. Las coacciones oportunas ya se habían hecho los días precedentes (el mismo Dániel se había enfangado personalmente). Colmenalejos era territorio de Duplo. Quedaba Lega, la tierra de los bárbaros.
“¡Que se presenten ante mí  todos los ministros y viceministros bárbaros!”.
En menos de una hora estaban ante su presencia, presididos por Despuntado, Karmen Bardeen, Héna de Pravia, Wallander y Petro Algarrobo Tecla. También se personaron algunos viceministros, los de más confianza, como Pseudonewtoniano y Karlos Dunny. Jisus Market apareció por si hacía falta levantar algún acta.
Dániel fue repasando con ellos, uno a uno, los apoyos con los que se contaba seguro y con los que no se contaba seguro. A petición de Dániel, Jisus aprovechó para hacer lo que él llamaba "el mapa de los desafectos de Lega". Tanto Karmen, como Héna, Wallander y Petro, le aseguraron que en sus sublinajes de origen ya estaba todo hecho, que era imposible forzar un solo apoyo más. Pseudonewtoniano, siempre queriendo agradar al rey, se adelantó y le aseguró que sus huestes estaban todas esperando en primera posición de saludo a que él diera la orden de ir a las urnas todos juntos, para ofrecer y provocar posibles reacciones de apoyo entusiasta entre personal y, quizás, estudiantes. Con estos informes, prácticamente tenía cubiertos todos los sublinajes bárbaros, pero de pronto reparó en Dunny.
“Dunny, ¿Cómo está la cosa en los linajes Telesónicos?”.
“Señor, es posible que aun haya algún indeciso en nuestros castillos”. “Eso no es posible, ¿qué podemos hacer?”. “Señor, ya sabéis que nuestro pueblo es muy sensible al trueque, yo pienso que si aún podéis ofrecer algo a los jefes de clan, algunos apoyos de prohombres e hidalgos, aún podemos sacar, y ya sabéis que esos votos son fundamentales”. Dániel no quería negociar con los otros bárbaros delante, ya que sabía de las envidias que entre ellos existían, por lo que salió al ante salón desde donde le vieron hablando por el transmisor síncrono de sonidos.
Al rato volvió sonriente. “Ya está todo arreglado. No solo tenemos los apoyos suficientes en Prohombres e Hidalgos, sino que además van a movilizar a todos los estudiantes Telesónicos para ir a las urnas en tropel, je, je, je, igual que hace Lucien en Colmenalejos”. “Pero señor”, se atrevió a preguntar Dunny, “¿todos los Telesónicos?”. “Si, fiel Dunny, tanto los Teletecla como los Telesignos. Todo está amarrado”. Y efectivamente, después de la hora del pecunio, y de forma sorprendente, empezaron a aparecer caballeros telesónicos arreando a estudiantes y aprendices hacia las urnas, llenándolas de apoyos a Dániel. Luego serían fundamentales para el desenlace de la justa. Ninguno de los allí presentes, incluido Despuntado, supieron qué fue trocado a cambio de esos apoyos, pero lo que fuese, tarde o temprano se sabría, porque lo que se troca, luego se toca.
(CONTINUARÁ)

miércoles, 23 de marzo de 2011

Capítulo 26. Súplica de Carloszree a los dos canditatos de la Justa Electoral

Ser un bufón tiene sus ventajas. Como se tiene poco que perder, normalmente no se tiene mucho miedo al poder. Y la más importante: trae muy mala suerte descabezar un bufón, y eso lo saben todos los Reyes. Es por ello, que un bufón se puede permitir decir muchas verdades que son tomadas como bufonadas, pero que no por ello dejan de ser verdad. Desde la libertad de bufón del Reino, me permito dirigir sendas cartas a los candidatos de la Justa Electoral de Carloszree, más como súplica implorante que como consejo de amigo, ya que por tal no se me tiene, por lo menos por parte del Rey y desconózcolo por parte del aspirante a Rey.
Dániel:
El pueblo no os quiere. Un mínimo análisis de los resultados del primer envite muestran, por si no os habéis dado cuenta, que solo os respalda una parte de la aristocracia del Reino. Peor aún, parte de vuestro pueblo os odia y otra parte importante os tiene miedo. Os tiene miedo por lo que podéis  hacerles y por lo que podéis convertir a Carloszree. Os preguntaréis  cómo un Rey que ha tenido ideas tan brillantes (como imponer en primer lugar la moda Boloñesa o crear Chionvión) , que nos ha llevado a ser Reino de Excelencia Internacional y que ha conseguido a coste cero Campusfour puede despertar tantas antipatías en su pueblo, e incluso odio. La respuesta es muy sencilla: os habéis olvidado de las personas. Carloszree es un Reino donde vivimos y trabajamos personas. A las personas hay que explicarles las decisiones, y hay que hacerlas partícipes de las mismas. Y cuando se toman decisiones que pisotean derechos o privilegios, por lo menos hay que explicarlas a aquellos a los que se va a perjudicar, dañar o lesionar. Es el mínimo derecho que tiene un condenado, que se le explique porqué se le condena. Y en vuestro  ciego camino a lo que  entendéis por excelencia habéis pisoteado a muchos ciudadanos de Carloszree, que sin darse cuenta, de pronto, han sido arrollados por la maquinaria del poder. La excelencia no es lo que entendéis por excelencia, sobre todo porque una excelencia en la que no participen la mayoría de ciudadanos del reino, no es excelencia, sino elitismo. Habéis tomado una dirección en la que habéis  entendido que lo que es bueno para vuestra  cultura es bueno para todos, y en ese camino nos habéis  dividido en buenos y malos. Y solo los buenos tienen derecho a la vida. Carloszree será excelente cuando la mayoría de sus habitantes sean excelentes, y cada uno medido con los parámetros de excelencia de su propio linaje, no con los parámetros de los Hombres Justos. Preferimos ser un poco menos excelentes pero vivir sin miedo y sin complejo de casposo.
Hace cuatro años prometisteis  muchas cosas que habéis cumplido, pero también prometisteis  que ibais a gobernar para todos, con respeto a todas las culturas y de forma democrática. Y habéis gobernado privilegiando a unos pocos (los que  entendíais comulgan con vuestra ofuscada  idea de excelencia), y menospreciando y humillando al resto,  que han perdido identidad y complicidad con su Reino, al que ya no consideran suyo. Habéis provocado la fractura social en Carloszree. Habéis despreciado al pueblo, mimando a parte de la aristocracia. Y en esto nos habéis fallado y por eso muchos, la mayoría, no os quieren como Rey.
Es posible que mañana ganéis la justa. SI esto sucede no penséis  que es un reconocimiento a vuestros  méritos como Rey. Solo tenéis  los apoyos de Prohombres e Hidalgos a los que, o bien les produce terror perder vuestro favor real, o bien os  están muy agradecidos por los mayorazgos obtenidos en estos últimos cuatro años y el apoyo de la élite de la Servidumbre, alineada con el poder porque es el poder quién le puso al frente de sus haciendas.  Nada más. Porque no cuento los muchos que mañana os apoyarán como fruto de las coacciones que han experimentado a través de la maquinaria del poder.
Si mañana salierais elegido, no tengo mucha confianza en que cambiéis de actitud. En cuatro años os habéis  portado como un Rey arbitrario, envidioso, vengativo. No habéis sabido aceptar, y mucho menos encajar una sola crítica y no habéis desviado un milímetro de su trayectoria la dirección en la que habéis puesto la nave, dirección que solo habéis elegido vos. Si en cuatro años no lo habéis hecho, ¿por qué habríais de hacerlo en el futuro donde ya no tendréis  que dar cuenta a nadie porque no podréis  volver a luchar en una Justa?  Por eso solo me queda concluir con una súplica, una súplica implorante: si ganáis, entended  que sois el rey de todos y gobernad para todos. Dejaros aconsejar por los sabios del Reino y no escuchéis a los mediocres que solo os alaban. Y sobre todo escuchad al pueblo de Carloszree. El pueblo ha soportado estos cuatro años, pero a lo mejor no aguanta otros cuatro con el mismo talante de gobierno y decide tomar medidas. La casualidad ha querido que el segundo envite de la Justa se celebre un día después del aniversario del Motín de Esquilache. Y no olvidéis que quien os ha aupado al poder son Prohombres e Hidalgos, con muchos intereses personales ajenos a los del reino, y que os pueden recordar lo que le recordaron al Rey Alfonso IV de Aragón: ”cada uno de nos somos tanto como vos, pero todos juntos mucho más que vos”.
Lucien:
Hace cuatro años estuvisteis muy cerca de proclamaros rey. Si no lo hicisteis fue porque el pueblo, mayoritariamente (entonces fuisteis vos el agraciado por el apoyo de la aristocracia que hoy apoya a Dániel, si no la misma, del mismo pelaje, siempre cerca de lo que piensan que va a ganar) quería un cambio en Carloszree. Y querían un cambio porque, aun reconociendo los méritos del anterior rey, es cierto que el prolongado periodo en el que reinó propició la creación de numerosos ducados y condados, junto a cortijos de menor tamaño que el pueblo empezó a señalar y entender como  inapropiados para un reino como Carloszree.  Alrededor de Poissons se estructuró una cuadrilla de Prohombres e Hidalgos sin escrúpulos y con fines exclusivamente personales, a los que un ilustre Jurisconsuto, de cuyo nombre no me acuerdo, bautizó como “los apóstoles”. Esos apóstoles no son vuestros apóstoles, pero una gran parte de los ciudadanos de Carloszree los ven como si fueran vuestros propios predicadores. Estas personas representan y simbolizan lo peor del anterior régimen y manchan y enturbian la memoria del anterior rey, y la identificación de vuestra persona con ellos, os perjudicó en la anterior Justa Electoral.
Hoy, cuatro años después, tanto Poissons,  como especialmente sus apóstoles, siguen cometiendo desmanes que han justificado al Rey cometer muchos de los suyos, entrando a un juego de “y tú más”, reviviéndose en parte lo acontecido hace cuatro años. El pueblo de Carloszree, tampoco quiere volver a esa época de cortijos y paternalismo del rey. Carlos III fue un gran rey, pero ya no es el tiempo de Carlos III. Gregorio I, dicen muchos de sus biógrafos que fue un gran rey, pero desde luego, ya no es el tiempo de Gregorio I.
Si mañana sois proclamado rey, no penséis que es por vuestros méritos personales. Una gran parte de los que os apoyan lo hacen hastiados por el comportamiento del Rey y sus maneras de gobernar. Habéis capitalizado en vuestros apoyos el gran descontento del pueblo por Dániel. Y si salís vencedor de la Justa, lo haréis pese al terror que el pueblo tiene a ver de nuevo a Poissons manejando los hilos del poder y a los apóstoles de Poissons encaramados en algún ministerio del Reino. Su desleal juego de hace cuatro años, finalmente tendría recompensa. El pueblo no quiere volver a ver Carloszree en manos de estas personas.
Habéis concitado, como ocurrió (al revés) hace cuatro años, ilusión por el cambio. Si sois nombrado rey, no desaprovechéis ese capital. Gobernad para todos, contando con todos, sin miradas al pasado y rompiendo con claridad con ese pasado. Tenéis un reino capaz de superar este momento de desvertebración con la Institución y desánimo por los agravios sufridos, porque Carloszree sigue siendo un reino con un pueblo ejemplar. SI no lo hacéis, el pueblo nunca os lo perdonará.
En el día anterior al segundo envite de la Justa Electoral después del primer reinado de Dániel I.
Carloszree,  escribano  y narrador del Reino de Carloszree