viernes, 6 de febrero de 2015

Hora de hacer balance (primera parte)

Atardecía en Carloszree. Desde lo alto de la atalaya del Palacio de Geta, Daniel veía la puesta de sol con complacencia. Habían pasado casi ocho años desde aquel día en el entró en el salón del reino como nuevo Rey. A las puertas de una nueva Justa Electoral no pudo dejar de pensar en lo mucho que había cambiado su vida y, aún más, de cómo había contribuido él en cambiar Carloszree. Lejos quedaron aquellos días donde él, miembro distinguido de la comunidad de prohombres, zahería una y otra vez las decisiones de Poisons, el Rey Fundador, en las Juntas del Reino. Cómo  disfrutaba de aquellos momentos donde ponía en aprietos todas y cada una de las arbitrarias decisiones del entonces Rey. En aquel tiempo, Daniel se lamentaba continuamente de cómo se tomaban las decisiones en Carloszree y de cómo el Rey abusaba, de forma arbitraria de su inmenso poder. Aquellas intervenciones airadas en las Juntas del Reino animaban largos debates donde muchos ciudadanos, al final, podían opinar con cierta libertad sobre cualquier tema. Ahora, ocho años después, él, Daniel,  había conseguido por distintos medios que nadie discrepara en las Juntas del Reino. Los pocos miembros de la Junta que osaban discrepar fueron expulsados de aquellas reuniones y ya no quedaba nadie para disentir. “Panda de borregos”, pensaba Daniel para sus adentros. Ahora, las Juntas del Reino eran como un lago de aguas mansas, donde solo había movimiento cuando Daniel metía o sacaba del agua su real patita. Sin oposición alguna, Daniel gobernó los últimos años sin discordancias ni algarada ninguna. Ahora funcionaba la auténtica democracia, donde el decidía y todos votaban afirmativamente por asentimiento. ¿Cómo iba a consentir que le hicieran a él lo que él mismo hizo durante años? Claro que hay una diferencia clara: Dániel ES la RAZON. ¿Qué motivo puede tener alguien para discrepar, salvo el ataque personal?

La calma chicha que reinaba en las Juntas del Reino, también se trasladó a  las Juntas locales, de forma que el reino vivía en un Mundo Feliz, gracias a EL.

Su mente se paró en las agrias discusiones promovidas por él, en aquellos lejanos tiempos, respecto a Colmenalejos. El se opuso siempre a esa megalomaniaca obra de su antecesor. Claro que la creación de Campusfour, promovida en su reinado no tiene nada que ver. Campusfour es SU obra, SU panteón. Allí donde algún día volverá. ¿Cómo puede haber mentes perversas que puedan comparar ambos proyectos? Como siempre, el  tiempo le dará la razón. Algunos le acusan de que las decisiones sobre Campusfour fueron tan poco transparentes como en su día él, Dániel, vociferaba contra las de Colmenalejos, pero claro, ¡como nadie puede comparar ambas decisiones!.


Haciendo repaso mental a sus ocho años de reinado, no puedo menos que sentirse satisfecho de haber barrido del reino todos los chiringuitos creados por Poisons para los que eran sus amigos. Y pensó bien, porque eliminó los chiringuitos de los amigos de Poisons, ¡pero no los de sus propios amigos! O si no que se lo digan a Escoming. “Jajaja” pensó, “que incautos son todos”.

miércoles, 28 de enero de 2015

Capítulo 58. La vuelta del narrador

Después de un largo exilio, este cronista regresa a su casa una vez cumplida la pena de destierro voluntario autoimpuesta hace ya más de dos cursos académicos. Suenan trompetas de Justa Electoral. Por fin Dániel I, antaño el Estocástico, luego el Implacable, y hoy el Destructor, va a ceder su trono a un nuevo rey que saldrá de la Justa que pronto se anunciará.

Tras dos años de alejamiento del reino de Carlos Zree, son muchas y grandes las sorpresas que este narrador se ha encontrado. La primera es que parece que no vaya a haber una Justa electoral. En sus ocho años de reinado, Dániel ha laminado de tal manera la voluntad del pueblo, que no existe ni un solo ápice de posibilidad de que aparezca ningún candidato más allá del fiel Despuntado, que aunque no se pronuncia, parece destinado a suceder a su prócer sin solución de continuidad. El desánimo, la consternación, la impotencia, el abatimiento, la tribulación, en fín, la desilusión del pueblo por un proyecto de reinado, alcanza tales niveles, que o bien nadie se plantea dar el paso adelante necesario, o bien si alguien tiene un mínimo impulso de dar ese paso, el miedo a una reacción desde el poder absoluto, acobarda la decisión para convertirla en nada.

Un paseo rápido por el Reino permite pulsar el aborregamiento de un pueblo sometido y resignado. Predios otrora ricos y florecientes, parecen hoy solares donde nunca más crecerá la hierba. Sin embargo cortijitos que antaño eran gobernados por anodinos y mediocres hidalgos, son hoy poderosos feudos donde unos nuevos ricos campean dando lecciones de praxis y doctrina danielensis.  Nuevos ricos que han hecho su fortuna a cambio de favores, a veces inconfesables, al Rey. Muchos de los prohombres que hicieron grande Carlos Zree o se han retirado a otros reinos, o han sido apartados de la vida pública como activos amortizados . El valor de la experiencia no existe, dando paso al valor del "seguimiento incondicional al líder inmarcesible", que se alimenta solo de la fidelidad y el elogio. ¿Dónde están todos aquellos prohombres que lucharon en la frontera para hacer grande Carlos Zree? ¿Cómo se ha permitido que sean sustituidos por toda una pléyade de coroneles (perdón, y coronelas), todos encantados (encantadas) de conocerse y que babean al paso del Rey?.


Desde hace años, no se discute nada en Carlos Zree. El Rey, sus ministros, viceministros de los ministros y responsables, jefes y subjefes de las haciendas (la mejor manera de fidelizar a los mediócres es repartiendo poder de forma arbitraria a "Juanillos que verás cuando tenga un carguillo"), gobiernan a golpe de decreto, de forma muy democrática, en órganos de gobierno donde desde hace mucho, mucho tiempo, nadie discrepa y todo se aprueba por asentimiento. El hastío es un manto que cubre el Reino, desde Colmenalejos al Campus Four. Los parterres de flores de Lemus son estructuras mustias. Ya no se discute, ni en los pasillos, ni en el café. Carloszree es un ente adormecido, manso, rendido a su suerte. Solo nos queda esperar, resignados, a que Despuntado no sea Dániel.

Año octavo de Danielato. 

miércoles, 18 de julio de 2012

Capítulo 57: Llega la crisis a Carloszree.


Aconteció que el imperio cayó en una profunda depresión económica, sin que todos los Hopus del Mundo pudieran predecirla. Las consecuencias fuero terribles, puesto que todos los reinos del imperio (incluyendo el Reino de la Bruja) tuvieron que ajustar de forma drástica sus presupuestos y una de las medidas que primero se tomaron fue la de reducir las subvenciones a los reinos de taifas. Carloszree no fue una excepción. De pronto Dániel se encontró con un déficit presupuestario que ponía en riesgo todos sus programas de excelencia. Había que tomar decisiones, medidas, puesto que el dinero del que disponía no era suficiente para pagarlo todo. Había que decidir entre dádivas o aprendices, entre ladrillos o talleres.

Solo, en el salón del reino, frente al retrato al óleo de Hirsch, Dániel reflexionaba.

“Una manera sencilla de empezar a cuadrar las cuentas es eliminar el programa de dádivas  a prohombres e hidalgos y aguinaldos de excelencia, pero claro, no me puedo permitir perder el afecto de la aristocracia del Reino en un momento como este, por tanto esta es una medida inaceptable, no se no como siquiera la pienso”.

“Puedo cerrar Colmenalejos, que sigue siendo una sangría, pero claro, si cierro Colmenalejos, me será más difícil justificar el piramidón que va a resultar CampusFour”… “Y el día que deje de ser Rey, si es que ese día llega, CarlosFour será mi pequeño reino perpetuo” “Y al igual que Colmenalejos es la dacha vitalicia de Poisons, CarlosFour será mi legado y a la vez mi villa solariega”. “Las generaciones venideras de aprendices de Carloszree recordarán que fue Dániel quien creo CarlosFour, a mayor gloria de Hirsch; tenía que ir pensado qué escultor tendría el honor de realizar su busto rampante que se instalaría a la entrada principal para que todo el que entrara supiera a quién correspondía el mérito de haber creado ese templo de la Excelencia”. Algún día se peregrinará a CampusFour igual que hoy muchos Hopus peregrinan a la Northwestern de Chaicago. .

“Podría cerrar el programa de Prohombres de Excelencia, pero eso sería claudicar en una de mis líneas maestras y distintivas de Carloszree.” “Es más sencillo, cerrar todos los programas de formación de aprendices que no den beneficio, que para eso esto hay que convertirlo en negocio”.

“Y además estaba el plan B”.

Por otro lado estaba a punto de salir a la luz su pacto secreto con la Bruja, pacto que le ayudó a salir vencedor en la última Justa Electoral. Unos meses antes de la justa otorgó a muchas de las castas (para ganar favores electorales) muchas posiciones para promover hidalgos y prohombres, a cambio de que luego paralizara las promociones de personas durante un par de años.  Con la mala suerte de que ahora que había liberado las convocatorias en Carloszree, el Rey del Imperio paraliza por decreto todas las promociones. El tema estaba a punto de estallarle en las manos, pero cuando eso ocurriera para eso estaba Despuntado, para dar vaselina a diestro y siniestro y que todo pareciera parte del programa maestro de la búsqueda de la excelencia a través del ordenamiento de la carrera caballeresca. Tuvo la feliz idea de crear una “Comisión asesora del Rey para asuntos relativos a la promoción de Hidalgos” Ellos serían los culpables de todo. La comisión la formó con los Prohombres del Reino con mayor puntuación en el ranking de las dádivas que tan bien diseñó Despuntado haciendo uso de sus habilidades estocásticas.  Y mediante esas habilidades consiguió que en dicha comisión estuvieran no solo todos su ministros fuertes (el propio Despuntado, Walander, Walthari,…), sino además bastantes exministros/as agradecidos/as. Comisión asesora que finalmente presidiría él mismo y en la que al final contaba con una mayoría de palmeros agradecidos y fieles. Si había problemas, el conjunto de la Comisión, no él, respondería ante el pueblo. Es posiblemente el único caso en el mundo donde una comisión asesora la preside el mismo asesorado y la forman los propios consejeros del asesorado. En estas cosas Dániel era un maestro en vestir la mona, y el truco de crear comisiones supuestamente independientes para que dictaran su santa voluntad ya le había funcionado en el pasado.

El pueblo estaba aborregado y él era su pastor. Nada acontecería. Nada pasaba.

(CONTINUARÁ)

sábado, 16 de junio de 2012

Capítulo 56: El Cortijo de Pena


En los últimos meses, el Reino de Carloszree se había convertido definitivamente en el “Cortijo de Pena”. La pantomima de la excelencia ya no convencía a nadie e incluso el mismo Dániel había abandonado la liturgia Hirscheriana. Ya no había rezos ni canticos públicos en loor de Hirsch; ya nadie se postraba de hinojos cada vez que se invocaba el Giersí con devoción. Hubo unos años donde parte del pueblo quedó subyugado con el nuevo culto, pero diversos acontecimientos llevaron a que la careta del rey cayera y ya nadie creyera en semejante farsa. Los nombramientos de los nuevos ministros y viceministros ya dieron alguna pista. ¿Cómo iban a ser garantes de excelencia algunas de las reses elegidas? Alguno encargado de temas de pesquisa ni siquiera puede participar en concursos de acceso de su propia casta por no tener suficientes gallifantes. Los llamados premios de excelencia del Consejo Externo Asesor del Reino (el que pastorea la ínclita Cilantra, a mitad de camino entre docente y discente) año tras año se envolvían en el insoportable tufo del amiguismo y el premio a estómagos más que agradecidos (y cada año se generaban más agravios comparativos de difícil sostenimiento). Todas las decisiones que se tomaban en el ámbito de los aprendices iban siempre encaminadas  a premiar, no al mejor o más capacitado, sino al más amigo, aunque solo fuera por castigar al supuesto enemigo. Solo existía la cultura de los Hombres Puros y ya nadie cercano al poder  se molestaba en disimularlo. La servidumbre cayó en manos de los más fieles fanáticos de Dániel, siendo que todo aquel que mostrara alguna pública discrepancia era condenado al destierro o al ostracismo. Los Reinos de Excelencia internacional murieron con más pena de gloria y ya nada quedaba del relumbrón de antaño. Carlosfour seguía inoperante después de muchas lunas y sin perspectivas de servir para algo últil al Reino. Todo había sido oropel.

El rey pasaba más tiempo fuera del Reino que dentro. En sus numerosos viajes acometía diversas actividades que ni siquiera sus más próximos (entre ellos Despuntado) conocían. Dicen que incluso le dio por la caza mayor, de diversos tipos de piezas. A falta de un pastor que guiara sus pasos, los fieles del rey, ministros y vicemisnistros campaban por el reino a sus anchas, considerando el derecho de pernada un derecho propio por prolongación del que creía tener el Rey. Una característica de casi todos los ministros es que se habían mimetizado con las maneras toscas y poco sociales del Rey, empleándose con rudeza con sus inferiores, mostrando ramalazos dictatoriales, no admitiendo ningún tipo de crítica y desde luego, haciendo de su capa un sayo. A falta de una cabeza supuestamente pensante por encima de ellos, a veces se atacaban entre sí, algo que parecía impensable en el primer periodo de Dániel. Es como si los pequeños velocirraptores la emprendieran a dentelladas entre sí cuando la mamá salía fuera del nido. La desconfianza cundió incluso entre los más próximos a Dániel, aquellos que antaño eran su guardia de Corps. Incluyendo la almendra del poder: Despuntado, Walthari, Amanuense, Wallander,… Chorches había abandonado el Reino gracias a la influencia del Rey y Pseudonwtoniano, desencantado por no haber sido nombrado ministro,  reptaba dando dentelladas buceando entre todo aquello que se movía por Lega. 

Ante este desolador panorama, los habitantes de Carloszree habían empezado a dividirse en tres grandes grupos. Los ilusos que aun creían en un gran proyecto de Excelencia. Estos seguían idolatrando a Dániel y seguían rezándole a Hirsch. Eran los “Creyentes”. Los que nunca creyeron en el mantra de la excelencia, pero que se subieron a ese carro porque Dániel les dio prebendas en forma de condados o regalías. A estos les interesaba seguir en el prurito, entre otras cosas porque las dádivas reales seguían siendo altas. Eran los “Secuaces”. Y estaba el resto. Muchos creyeron, y otros nunca lo hicieron, pero tienen en común el desencanto total por el Reino. Se mueven lastimosamente por el Reino y cada día les cuesta más sobrevivir. Nadie cuenta ya con ellos, pese a que son la mayoría silenciosa. Son los “amortizados”. Carloszree se había convertido en un cortijo de señoritos.

(CONTINUARÁ)

viernes, 9 de marzo de 2012

Capítulo 55. Las reflexiones de Karlos Klunny -KK- (por Conan, el Barbaro, en colaboración especial para Carloszree)


Se sentó en el sillón de orejas con la mirada hacia arriba, en posición de meditar. Las manos, apoyadas en los laterales, las juntó delante del pecho haciendo tamborilear entre sí todos los dedos, pausadamente. En el aypo con salida a altavoces sonaba la Walkiria, de Wagner. Posiblemente sus genes alemanes le predisponían tanto a este autor. De vez en cuando cerraba los ojos para recrearse en algún pasaje.  En este despacho, situado en el centro del poder, a menos de dos minutos del salón del Reino, por las tardes podía gozar de solaz y sosiego, ya que los habitantes de Geta no solían quedarse por allí a la puesta del sol. De hecho la mayoría solía plegar a la hora de la siesta. La felicidad la completaba una copa de Armañac que de vez en cuando sobaba con su mano derecha. Pese a ser bárbaro, en contra de la habitual costumbre de los ministros bárbaros de mantener sus centros de operaciones en Lega, él había decidido establecerse allí, bien cerca del epicentro del poder. Allí estaba mucho más cerca del Fürher, perdón, del Líder (¡ay! esos genes alemanes a veces le jugaban alguna pasada con el lenguaje). Y esa proximidad al Líder, le proporcionaba muchas más oportunidades de ejercer su influencia y de medrar en el Reino. Desde Lega, donde el rey no solía poner sus pies, no era sencillo dejarse ver por el Rey y estar de forma permanente ofrecido a su servicio. Y desde que consiguió el ministerio del que dependía el control de la información, él como digno representante del clan de los Teleteclos, puso todo su afán en servir al rey extendiendo la red de búsqueda hasta los lugares más íntimos de los almacenes de datos del último ciudadano de Carloszree. 

Él era un tipo tranquilo, nada dado a las grandes demostraciones efectistas, pero eficiente y porfiado en su determinación de servir al Líder y que este supiera apreciarlo. Por eso era conveniente esa ubicación tan cerca de Dániel. En las reuniones del Consejo de Ministros y del Consejo del Reino, solía adoptar una posición discreta, normalmente en silencio. Pero anotándolo todo tanto en su cabeza como en su ábaco portátil. La información es poder y es mejor escuchar y almacenar que no hablar para compartir lo que otros no deben saber. Si hubiera algo importante ya se lo diría a Dániel en privado.

Hasta ahora había cumplido con todas las misiones que le había encomendado el Rey a la perfección siendo implacable en su acción de gobierno. Casi de forma servil, podría decirse. Y nunca había discrepado con el Rey (ya había visto como cuando eso ocurría el Rey era implacable y no podían predecirse las consecuencias, normalmente nada buenas para el discrepante). Incluso cuando el peculio para su clan teleteclo se vio drásticamente reducido, se mantuvo en un discreto silencio. Solo había una cosa que le producía un cierto resquemor interno y que no le permitía disfrutar del momento con plenitud: pese a que había puesto a todos sus esbirros a la caza del maldito relator de esas infames historias, aun no había conseguido resultados. Y sabía que el Rey estaba impacientándose y eso no podía ser bueno para él. Mientras la Cabalgata de las Valkirias llenaba todo el espacio y volvía a calentar con la palma de su mano la copa de Armañac, se veía a si mismo en lo alto de la columna. Pero antes el mochuelo tenía que caer en la red.

(CONTINUARÁ)

domingo, 26 de febrero de 2012

Capítulo 54. Las cuitas de Pseudonewtoniano (por Conan, el Barbaro, en colaboración especial para Carloszree)

Pseudonewtoniano miraba al frente concentrado. El sudor empezaba a caerle por la cara, pero eso no impedía que mantuviera la vista clavada en el infinito. Con un gesto automático aumentó la velocidad de la cinta. A esta nueva velocidad, cuando pasaran cinco minutos es como si hubiera corrido 15 kilómetros. Se movía con fluidez (;-)) sobre la cinta, pero no avanzaba nada, esa era la esencia de su vida. Por eso era Pseudonewtoniano. Sin embargo sobre esa cinta podía imaginar que corría por cualquier sitio. Y además él no era persona para compartir asfalto con nadie y menos con la chusma. Su principal ensoñación es que se movía por encima de todos, mirando desde la altura que se correspondía con alguien como él, esencia de la excelencia bárbara.  A falta de pocas semanas para iniciar su periplo sabático, estos momentos sobre la cinta le proporcionaban ese aislamiento cercano a la abstracción, a la reflexión más profunda. Era lo más parecido a la meditación trascendental que podía permitirse.

Sobre esa cinta a veces repasaba su periodo como brazo ejecutor de Walthari en Lega. Al principio tuvo algunos reparos, pero cuando sopesó los beneficios, no dudó un solo instante en convertirse en el azote de casposos y mugrientos. Su aspecto juvenil y su carrera posterior al periodo de aprendizaje en tierras de Chaicago, le confieren un halo hopusino, que pese a ser bárbaro consiguió engañar al Rey. Le costó un par de charlas con el Rey para ganarse su total confianza, cosa que aprovechó hasta extremos impensables en la puesta en marcha de Chionvión. Gracias a Chionvión se ganó favores y lealtades de algunos besahuevos  del pueblo bárbaro, y al tiempo se hizo con tal cantidad de créditos boloñeses para su propia casta, que su poder creció y su capacidad para hacer y deshacer  destinos se multiplicó siguiendo la ecuación de Arrhenius. Se convirtió en un pequeño Pope, idolatrado por sus seguidores y odiado por sus adversarios. Y Chionvión, la joya de la corona, era suyo. Y gracias a Chionvión pudo poner en su sitio a mucha morralla con pretensiones de Lega.

En la cinta conseguía olvidar ese resquemor interno que guardaba de forma secreta contra Dániel. Si bien era cierto que gracias a su tiempo de viceministro a la sombra de Walthari le había enriquecido inmensamente en créditos y poder, siempre pensó que cuando Dániel fuera reelegido sería ministro. Al frente de un ministerio importante. Sustituyendo a Walthari, o a Wallander, al frente del ministerio de Pesquisa.  Pero ahí seguía Wallander al frente de la Pesquisa de Carloszree y a Walthari le había sustituido un sinsal llamado Esquimo cuyo único mérito era un premiecillo de cierta relevancia en el ámbito de la Excelencia. Y para colmo le había ofrecido antes el ministerio a otro pseudobárbaro. ¡Estando él allí disponible! ¿Marqués de Butarque? Eso no es suficiente.

Pero él sabía esperar, intrigar, asediar. Sabría mover sus hilos. Él era un corredor de fondo. En cinta, pero de fondo.  

(CONTINUARÁ)

viernes, 10 de febrero de 2012

Capítulo 53. La nueva aristrocacia de Carloszree

Las cosas no le iban bien al Rey. El populacho no entendía que las medidas de ajuste que él estaba imponiendo en Carloszree, no era más que fruto del cumplimiento exacto de las leyes generales de Reino de España y de obligatorio cumplimiento en los Reinos menores (por muy excelentes que estos fueran). La Bruja, de quien dependía Carloszrre, había hecho suyas todas la medidas de austeridad y las estaba también aplicando sin descaso en los distintos reinos de aprendices.

El Rey no estaba en su mejor momento. Además de lloverle continuas críticas de la plebe, ni siquiera le permitían disfrutar del bombo y boato de las ocasiones festivas, ya que cientos de perroflautas le abucheaban y gritaban sin tregua cada vez que se le ocurría aparecer en un acto público. La desdicha había llegado al punto de que la mala suerte se estaba cebando en él. Los vientos siberianos que azotaron las tierras de Geta en los últimos días se llevaron por delante la preciada columna sobre la que se había instalado en los últimos meses obligándole a volver a pisar de forma permanente el suelo (¡El, el  Gran Dániel!). Al menos el destino quiso que en esos momentos se encontrara en una importante reunión de la Conferencia de Reyes del Territorio de la Bruja (la CRUJA) y no le pillara en lo alto de la Columna, por lo que pudo salvar el pellejo.
Su fiel Despuntado trataba de animarle, pero de todos lados venían malas noticias. Y además el vulgo, la plebe, la chusma, envalentonada por los actos multitudinarios, ya no se acomplejaba a la hora de insultar a los afectos al régimen.

“Todavía se respeta a los ministros”, le confesó Despuntado, “pero los que ya no lo son, tienen que aguantar muchas insolencias del populacho”.

“Tienes razón, quizás debiéramos tener algún detalle extra para con ellos; no sé, llevo tiempo dándole vueltas a algo…”

Despuntado se echaba a temblar cuando Dániel tenía ideas geniales. A ver por donde salía.
Y Dániel prosiguió:

“Cuando establecimos las dádivas yo siempre pensé que nos servirían para demostrar a la caspa del reino que existe una aristocracia, la de los Hombres Puros, y una corte, la de los excelentes afines a nuestra ideología. Pero resulta que vistos los resultados de las dádivas después de dos convocatorias, resulta que no nos sirven para distinguir a los auténticos excelentes de lo que es morralla. Algunos bárbaros y algún que otros jurisconsulto o artista se nos ha colado en lo más alto del ranking”.
“¿Y qué podemos hacer?”, preguntó tímidamente Despuntado.

“¡Pues lo que han hecho siempre los Reyes!” contestó gritando Dániel. “Nombraré yo directamente mi aristocracia”. “Por supuesto distinguiré entre Duques, Condes y, simplemente Señores o Marqueses, dependiendo del origen, no te vayas a pensar”. Por ejemplo, los Ducados y Condados, están reservados para Hombres Puros.

“¿Y ya has pensado en algo o alguien?”.

“Bueno, por ejemplo, creo que va siendo hora que reconozcamos los servicios prestados a prohombres que lo han dado todo por el Reino. Por ejemplo, Goldado. Estoy pensando en nombrarle Duque de Lonja; y  a Escoming, Conde del Lapso. Farfolla, Marqués de la Broza. Y aunque sea bárbaro, la verdad es que Pseudoneutoniano nos ha prestado un servicio excelente y bárbaro, valga la redundancia. No he podido encontrar mejor transmisor de la doctrina de Hirsch entre esas bestias de Lega mejor que él. Creo que le voy a hacer Marqués de Butarque”.

“Señor”, terció Despuntado, “a PN quizás  le gustaría el detalle de ser Marqués del Lago de Butarque; lo digo por lo del fluido elemento…”.

“Bien pensado, del Lago de Butarque entonces”.

Y con un poco de miedo, Despuntado sugirió: “Y quizás, a los ministros salientes…”
“Buena idea, por lo menos a algunos, por ejemplo, Pilar Bardeem,  Señora del Campo de Tiro y Hena, Marquesa de Pravia”.

“Ya me veo de Duque de Boto”, pensó Despuntado.

CONTINUARÁ

miércoles, 1 de febrero de 2012

Capítulo 52: Las dádivas del Rey

“Señor, ya han sido publicados los resultados de las dádivas” susurró Despuntado al oído del prócer.

“¿Y bien, cómo responde la plebe?” excretó Dániel.


“Pues la cosa va por barrios, como siempre ocurre”.  Pausa. “Creo que se nos ha visto un poco el plumero con las Dádivas a los Hombres Puros”. Comenta Despuntado.


“¿Cómo nadie osa decir nada parecido? Las Dádivas han sido concebidas para premiar la Excelencia que solo poseen “per se” los Hombres Puros, para los que no son Dádivas sin Derechos Intrínsecos. A los demás, se concede la gracia de darles Dádivas… ¿y encima se quejan?” depuso Dániel con cara de pocos amigos.


“Ya, Señor, pero es que las puntuaciones…”.


“¡Las puntuaciones!!!” aulló Dániel con un hilillo de baba saliéndole de la comisura de los labios. “¿Pero no habíamos establecido el baremo para que los Hombres Puros destacaran?”


“Si, Señor” contestó Despuntado, “pero ha resultado que aun así varias castas de Bárbaros han salido mucho mejor con ese baremo”.


“¿Pero no les habíamos ya penalizado con más Gisiers per cápita para hundirles un poco en la lista?”


“Si, Señor, pero aun así destacan por encima de los Hombres Puros”, siguió Despuntado. “Además es un clamor que solo las Dádivas… perdón, los Derechos Intrínsecos de los Hombres Puros han crecido con respecto a la anterior edición, cuando al resto se les ha reducido considerablemente, eso sin contar con que además nos hemos dado más de lo que anunciamos en su día”.


“¡Esto es increíble!, les concedo Dádivas y no hacen más que criticar…”


“Hay más, Señor” Siguió Despuntado.


“¿Cómo que más, qué más quieren!!!!”, dijo Dániel aún más fuera de sí (una vena que bajaba por su cuello parecía a punto de estallarle).


“Algunos se han dado cuenta de nuestros pequeños maquillajes en las puntuaciones de algunos Prohombres destacados que no teniendo todos sus periodos sexenales completos están en el grupo de más Dánieles de Vellon”.


“¡Pero es que son insaciables en sus críticas!”. “Y encima aguantando también las críticas de la Servidumbre que no entiende esto de las Dádivas…” 


“Mi Rey”, siguió Despuntado, “vamos a tener que hacer algo para que calle la chusma”.


“Ya se” dijo Daniel con cara astuta. “Vamos a dar un golpe de efecto, demostrando mi magnanimidad y grandilocuencia para con el vulgo”.
Despuntado miraba con recelo, poniéndose en lo peor. 


Prosiguió Daniel: “Voy a renunciar a mis Dádivas auto concedidas a mí mismo (ya sé que es redundante pero que quede claro que es mi propio peculio), en favor de pequeños estipendios para aprendices sin posibles, por supuesto de Hombres Puros. Eso sí, luego tendremos que pensar como recupero esos Dánieles de Vellón por algún otro lado, ya que el Patrimonio del Rey no puede disminuir”.

“Las gallinas que entran por las que salen”, pensó Despuntado.


(CONTINUARÁ)

lunes, 26 de diciembre de 2011

Capítulo 51. Mensaje navideño del Rey.

Queridos subditos: 
En estas fechas en las que la Navidad inunda nuestro espíritu de deseos de Paz y Felicidad, os escribo para desearos unas felices fiestas (que deberéis pasar en vuestras casa, porque cerramos el garito)  y, también, para informaros de la situación económica de nuestro Reino en el contexto de crisis global en que nos encontramos.

Desde el año 2008 los Reinos enseñantes de Madrid hemos recibido cada año del Gobierno de la Bruja una financiación menor que la del anterior. Nuestro Reino ha conseguido compensar esta reducción de ingresos con medidas de ahorro (especialmente asfixiando la economía de las castas experimentales de los pueblos bárbaros, grandes consumidoras de recursos) y obteniendo nuevos ingresos tanto públicos como privados (curiosamente de la actividad de los pueblos bárbaros, que esto si que se les da bien, por lo menos se afanan en algo útil). En particular, la financiación asociada a los Reinos de Excelencia Internacional ha sido fundamental para mantener la calidad de nuestras actividades en los tres últimos cursos (bueno, más bien para mantener el nivel de gasto en ladrillo, ya que dinero para mantener infraestructuras de tipo científico, nada de nada, ¡total para lo que sirven!).

Aunque nuestro presupuesto ha estado siempre equilibrado (obviamente no me refiero al reparto interno, donde por supuesto los que más merecen más se llevan), para poder mantener el nivel holgado de vida de los Hombres Puros es imprescindible que nuestro Reino establezca nuevas medidas de ahorro para hacer frente con éxito a los previsibles recortes en la financiación sin comprometer nuestras señas de identidad (por cierto, tengo que preguntarles a Despuntado y a Goldadocuales son) como Reino de la Excelencia Suprema (por la gloria de Hirsch). Por ello, y por primera vez, el Presupuesto del Reino  -aprobado por el Consejo Asesor Externo bajo la sabia guía de Cilantra, disminuye en un 5%, con un esfuerzo de austeridad adicional en casi todas las partidas (las que no afectan al bienestar de los elegidos). Al mismo tiempo, vamos a intentar, como en el pasado, conseguir nuevos ingresos, y confiamos en que, con el esfuerzo y la responsabilidad de todo el Reino (especialmente de aquellos que tienen la obligación de trabajar, no me refiero a los Hopus), terminaremos el año con un presupuesto también equilibrado y sin hipotecas para el futuro. Dentro de estos deseos de carácter general, no se tocarán los incentivos para dádivas a prohombres e hidalgos ni la política expansionista de Campusfour, donde la hipoteca de futuro es imposible de cuantificar.

Para esta tarea os pido vuestra comprensión y colaboración activa, puesto que todos podemos contribuir a hacer más eficiente nuestro trabajo y utilizar mejor nuestros recursos. Si los Hopus podemos parir un paper con una corrida (con perdón) del Stocatsgrafics, ¿para qué hace falta nada más?  En esta línea, a partir de ahora, los recintos experimentales de los pueblos Bárbaros se reconvertirán paulatinamente (empezando por las castas desafectas) en salas de enseñanza para aprendices de nobles disciplinas. Vuestro empeño en prestar un servicio público de calidad es la mejor garantía para afrontar esta difícil coyuntura con éxito. Estoy convencido de que si hacemos con generosidad el imprescindible esfuerzo de austeridad y solidaridad (si un Hopu tiene un pollo y un Artista no tiene nada, los dos tendrán medio pollo, regla número uno de la Estocástica de la que soy un maestro, es decir, por si no me habéis entendido, para que los Hopus puedan seguir ramoneando por los prados de Carloszree dedicados a su elevada tarea contemplativa, el resto tenéis que trabajar el doble), pensando en los intereses generales del Reino, saldremos de esta crisis reforzados y en una mejor posición para aprovechar las oportunidades (por supuesto que unos aprovecharemos mejor las oportunidades que otros) que van a ofrecerse en cuanto mejore el panorama económico.

Agradeciendo mucho vuestro compromiso con Carloszree, os envío mis mejores deseos para estos días y para el año próximo. Vuestro en el Gisier.
Dániel I
(CONTINUARÁ)

jueves, 8 de diciembre de 2011

Capítulo 50. La Normas Sagradas del Pensamiento Único


El pueblo de Dániel aún no está del todo preparado para el advenimiento del Pensamiento Único, pero pronto llegará el día donde todos deberán convertirse o serán expulsados del Reino quedando a disposición del Rey todos los bienes o haberes de los renegados. Aun así, los que abracen la fe del Pensamiento Único, nunca serán auténticos Hombres Puros, sino que durante generaciones serán considerados como conversos. Los Bárbaros conversos serán llamados Barbariscos, los Jurisconsultos, Juriscos, y los Artistas, cuya misión es entretener al Rey y a la jerarquía del Reino, no tendrán siquiera que convertirse puesto que su tarea no es aportar excelencia.

A la espera del glorioso día donde en Carloszree se imponga el Pensamiento Único, procede plasmar en estas nuevas tablas de la ley, las diez normas sagradas que regirán la vida y el destino de los habitantes de este Reino cuyo estigma es la Excelencia.

1º Los Hombres Puros son la única casta dominante del Reino, por tanto serán los únicos que podrán ejercer las ciencias nobles, es decir, la Cábala sobre el Capital, la Estocástica, la Educación Superior  de Patronos y Dirigentes,… El resto de ocupaciones de castas conversas serán consentidas siempre que aporten valor al Reino a través de los impuestos del Rey para mayor gloria de Dániel.

2º Todas las decisiones del reino serán tomadas por los Prohombres. Los Prohombres dispondrán de las vidas, las haciendas, incluso el destino de aprendices y principiantes. En ocasiones se consultará con los Hidalgos alguna decisión, pero la principal misión de los Hidalgos será satisfacer los deseos y ordenes de los prohombres de forma que puedan acumular méritos para algún día ser promocionados a la máxima categoría social, la de Prohombre.

3º La dádivas derivadas del trabajo colectivo se repartirán de acuerdo con criterios de valoración que potencien las ciencias nobles (las que son ejercidas por los Hombres Puros), satisfaciendo primero las necesidades de los Prohombres. Los criterios de valoración girarán siempre alrededor del máximo tótem  Hopusino: el paper indexado en el Gisier.

4º Los Prohombres Puros no dedicarán excesivo tiempo a la impartición de doctrina, ya que sus capacidades deberán destinarlas a la generación del conocimiento puro, cuya destilación dará lugar a los auténticos papers excelentes. Para ello en los clanes de Hombres Puros (y solo en estos clanes) se permitirá la contratación de hasta un 80% de lacayos que realizarán por ellos la noble (pero cansina) tarea del adoctrinamiento de aprendices. Dado que el coste de Lacayo para cubrir las tareas de adoctrinamiento es ínfimo, los Dánieles de Vellón que se ahorren podrán ser destinados a dádivas extraordinarias  para premiar la producción de papers de los Prohombres, cerrando así el auténtico círculo virtuoso.

5º Los aprendices del Reino deberán desterrarse por un periodo mínimo de dos años en otros Reinos donde existan castas excelentes de otros Hombres Puros, si algún día quieren llegar a la categoría de Hidalgo de Carloszree. A cambio, Carloszree recibirá por periodos equivalentes aprendices de otros reinos. Mediante este sistema, el Prohombre responsable del aprendiz podrá exprimir al máximo sus capacidades, siendo que si el aprendiz no cumple adecuadamente los objetivos  planeados para desarrollar durante su destierro, nunca regresarán. Esta norma se extenderá a todos los aprendices del Reino, no solo a los Hopusinos, independientemente si es o no útil para las distintas castas.

6º El Reino establecerá alianzas solo con Reinos donde existan pares relevantes de los Hombres Puros. De esta manera se favorecerá y potenciará la sinergia de la auténtica ciencia en Carloszree. Todas las relaciones internacionales del Reino pivotarán sobre este principio, ya que todo lo que está fuera del Pensamiento Único, o no es bueno, o no existe. Esto además favorecerá la educación de los aprendices puros allende la frontera de Carloszree. El modelo de referencia internacional es el anglosajón; no existe posibilidad de generar conocimiento en otra lengua distinta al inglés y no hay modelo mejor que el de Chaicago.

7º Toda la propaganda del Reino (tanto la interna como la pensada para proyectar al exterior), potenciará cualquier hito que se desarrolle en el entorno de los Hombres Puros, primando sobre todo cualquier noticia en la que esté envuelto el Rey. Cualquier imagen de Dániel utilizada en la propaganda oficial será cuidadosamente revisada por el Departamento de Propaganda para asegurar que la imagen que se transmite del líder es magnificente y poderosa, a la par que serena.

8º Toda la normativa que se genere para la organización y desarrollo de la Doctrina en Carloszree, así como la formación de aprendices, se ajustará a los usos y costumbres Hopusinos, asentados por décadas en centros de buenas prácticas. Se obligará a todos los apredices y principiantes a portar el sayo Boloñés de acuerdo con la moda de los Hombres Puros.

9º Toda la actividad de la servidumbre se organizará y orientará a facilitar al Rey la imposición del Pensamiento Único en todos los rincones del Reino, y vigilará el cumplimiento estricto de este decálogo.  Se utilizará en la administración el lenguaje de la excelencia y la servidumbre será evaluada con criterios de excelencia para su promoción. Las Haciendas serán siempre dirigidas por siervos que claramente comulguen con la Doctrina del Pensamiento Único y se apliquen en su desempeño con entusiasmo evidente. El expreso culto a la personalidad del Rey será también valorado.

10º En caso de duda, se aplicará siempre aquello que beneficie a los Hombres Puros.

Goldado, Siervo de Dániel, Profeta del Reino, en el  5º año glorioso de Reinado de Dániel.

(CONTINUARÁ)

viernes, 2 de diciembre de 2011

Capítulo 49. La instauración del Pensamiento Único


Cada día que pasaba, el sueño de Dániel de convertir Carloszree en el paraíso de la excelencia estaba más cerca. Después de una primera etapa donde soñaba en la conversión de los casposos, se dio cuenta de que no era posible hacer príncipes de sapos, especialmente después de la Justa Electoral, donde un electorado ingrato casi le echa de la poltrona de Rey. Después de todo lo que había hecho por un Reino que languidecía en la mediocridad por situarlo en la cúspide de la Excelencia (nunca Carloszree hubiera soñado en figurar entre los primeros cinco reinos excelentes de Hispania) casi la mitad de los ciudadanos habían tratado de echarle del salón del reino. Después de un periodo de buenas voluntades, en Dániel afloró el espíritu de venganza, y después un unos pocos meses de la Justa, ya estaba en la tarea de pasar el rodillo por el Reino, aplastando a cualquiera que levantara la cabeza para hacerle la más mínima crítica.

La excelencia pura solo llegaría si prevalecía el poder de los Hombres Puros, eso lo tenía claro. Los Jurisconsultos no eran una amenaza real. Bastante tenían con sus intestinas peleas y una casta que no abrazaba la fe del Gisier nunca podría volver a reinar en Carloszree. Los artistas no tenían la consistencia mínima para afrontar un dominio absoluto de los Hopus. Los únicos que podían preocupar a Dániel, eran los brutos Bárbaros, pero la astuta política de dádivas de Dániel los tenía bajo su total control. Aparte de las dádivas y premios de excelencia del Consejo Externo (que recaían de forma reiterada sobre sus más fieles seguidores), Dániel había sabido alimentar el ego de algunos bárbaros mediocres con cargos y distinciones. Divide y vencerás, y la profunda división que había provocado entre las familias de bárbaros a costa de premiar a unos y castigar a otros, hacía impensable cualquier oposición por parte de los clanes de Lega. Lega era un rebaño de ovejas bien controlado por algunos perros pastores bien motivados y adiestrados.

Controlados los distintos clanes del Reino, Dániel, de forma pertinaz había conseguido socavar cualquier respuesta insolente en cualquiera de los órganos colegiados del Reino, especialmente en el Consejo del Reino. Nadie osaba ya discutir ninguna decisión del Rey. SI alguna vez alguien lo hacía, el Rey tomaba nota y tarde o temprano al osado le acontecía alguna desgracia, sirviendo de aviso para navegantes. Pronto todos supieron  que el que probaba enfrentarse al Rey, tarde o temprano lo pagaba, por lo que los órganos colegiados se convirtieron en foros donde el Rey disponía y comunicaba decisiones. Solo le quedaba controlar las familias, pero ya sabía cómo hacerlo. Si controlaba la forma de contratación de nuevos miembros y la promoción de los aprendices, ya no habría reducto de Carloszree que no estuviera bajo su más directo control.  Con tal fin, Dániel aprobó en el Consejo del Reino la creación de un Comité de Sabios Prohombres (bajo su control) que tomarían postura sobre cualquier contratación o promoción de cualquier familia, de cualquier clan. Gracias a esta comisión controlaría el crecimiento de cualquier familia y por tanto, controlaría las familias. Esta Comisión no solo impediría la entrada en Carloszree de personas poco  excelentes, sino que sería la herramienta principal del Rey para el control absoluto del Reino. Para terminar de hundir el futuro de los Bárbaros, seguiría con la política de no renovarles la maquinaria que necesitaban para hacer funcionar sus ingenios de producir para el Gisier y obligaría a los aprendices bárbaros a emigrar allende las fronteras de Carloszree por un periodo mínimo de dos años, antes de ser promovidos a hidalgos (como era costumbre habitual en las tradiciones de los Hopus).

Era difícil que nada se moviera bajo el cielo en Carloszree sin que el Rey se enterara, y era difícil que nadie osara hacer o decir nada que contraviniera los deseos del Rey. Había llegado el momento de instaurar el Pensamiento Único en todo el Reino.

(CONTINUARÁ)